En todos los ámbitos de la vida sin excepción la realidad tiene que ser como un dogma, y en la insistencia por mejorar y la autocritica está la realidad, si es necesario con vehemencia ya que en esa vehemencia está la fuerza y pasión, el orgullo y superación, y toda persona que así no lo entienda se podría quedar atrapada en el tiempo.

Y la realidad más absoluta a día de hoy, que el Coruxo necesita ganar, y la autocritica más sensata es reconocer que se puede dar mucho más, que la falta de concentración en momentos puntuales termina en gol del rival de turno, síntoma que se arrastra desde pretemporada. La plantilla tiene calidad y fútbol, y el cuerpo técnico con Michel Alonso al frente es sinónimo de garantía, por todo ello, la afición siempre estará con el equipo y entrenadores.

Este domingo será un partido para demostrarse cosas a uno mismo, que viene a ser como la Trilogía del Cyrano de Begerac, que aparte de escritor, también fue militar, valiente y descarado, justo lo que necesita ahora mismo el equipo de Michel Alonso. Este domingo hay que ganar, sí o sí.

Enfrente estará un Racing Club de Ferrol con muchas ganas, y que buscará continuidad a su gran partido ante el Pontevedra. El conjunto Departamental descendió hace dos temporadas y a la siguiente ascendió otra vez. Aquella temporada 2017-2018 con un final convulso con siete equipos que se la jugaban en las últimas jornadas, finalmente habían descendido el Cerceda, Gimnástica, Racing y Toledo.

Los últimos enfrentamientos entre el Coruxo y Racing terminaron con un empate (3-3), en O Vao, y con (1-0), en A Malata, en ambos partidos el Coruxo había merecido bastante más, precisamente en el partido de O Vao los despistes defensivos del Coruxo facilitaron las cosas al conjunto ferrolano. Este domingo es necesario aportar un plus en la concentración.

El Racing sigue en ataque con Joselu, prototipo de delantero de siempre con gol, que se desmarca entre líneas y encara portería, con facilidad para quedarse descolgado y marcar goles, que se asocia como un centrocampista pero que domina el contraataque combinado y directo como un extremo. Y en la medular Pablo Rey, sin nota media, o hace un partidazo o pasa desapercibido.

Este domingo hay que ganar, por el orgullo, el escudo y por el trabajo diario.